DIENTES SANOS, BOCA LINDA

agosto 8, 2017 - root - in category El Doctor lo dijo

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La boca cumple necesidades tan amplias e inter relacionadas como preparar los alimentos que ingerimos o ayudarnos a sonreír.  Así, un recién nacido que empieza por hacerse notar con el primer vagido, luego contacta con su madre a través del amamantamiento. Es evidente que dada su enorme importancia fisiológica, emocional y afectiva es tremendamente importante que los padres conozcan del tema y los pediatras nos preocupemos de promover la salud oral.

 

 

La dentición

El niño completa su dentición de leche de 22 piezas a los 6 años, mientras que el adulto completa su dentición permanente de 32 piezas entre los 18  y 30 años, con la no siempre exitosa eclosión de las “muelas del juicio”

La dentición primaria, temporal, caduca o de leche comienza a erupcionar hacia los 6-8 meses y finaliza hacia los 3 años.  Esta dentición permanecerá en la boca en forma exclusiva hasta los 6 años de edad, para irse cayendo y dar lugar a la dentición definitiva.  Durante varios años hay una dentición mixta.

La dentición temporal consta de 20 dientes, diez en cada arcada, que salen en una edad promedio entre los 6 meses y seis años, como se aprecia en la fig. 1., aunque es normal que se atrasen o adelanten algunos meses. Entre los 5 y 6 meses empiezan a molestar las encías, el niño aprende a llevarse las manos y objetos a la boca. Excepcionalmente el niño puede nacer con un diente congénito, supernumerario.

Figura

La dentición definitiva se inicia con los molares de los 6 años, cuando el niño comienza un largo período de cambio de sus piezas dentarias. A los 7 Años salen los incisivos centrales permanentes. A los 10 años salen los caninos permanentes y a partir de los 18 y hasta los 30 años aparecen los terceros molares o muelas del juicio, completando sus 32 piezas definitivas.

Las caries

Entre los padres se ha ido imponiendo la idea de que los niños no deben tener caries.

 

El principal responsable de las caries es el estreptococo mutans bacteria que  está presente en la poca de toda la población. Este microbio lo trasmite la madre a su hijo ya que se ha demostrado que es idéntico antigénicamente en ambos portadores y que no ocurre lo mismo con el padre. Esto es explicable porque la madre está más tiempo con el bebé, es quién lo besa más, prueba su chupete, etc. Este estreptococo coloniza la superficie de los dientes del bebé apenas están eclosionando, donde desarrolla su actividad enzimática, nutriéndose de la lactosa de la leche y, principalmente, de la sacarosa que se le agrega a la mamadera. A medida que el estreptococo va desarrollándose acidifica la superficie del fino esmalte dentario de los dientecitos de leche, desmineralizándolo. Este esmalte en formación se adelgaza y se vuelve poroso, condiciones muy favorables para que tanto el  estreptococo como otros bacilos sigan destruyendo el esmalte hasta alcanzar la dentina, mucho más blanda, fácil asiento de caries.

Una vez instalado el estreptococo será imposible erradicarlo. Sólo cabe controlar su multiplicación. Es muy importante mantener la leche materna el más tiempo posible, porque casi no es cariogénica si se compara con las fórmulas lácteas atiborradas de azúcar; asimismo, jamás hay que endulzar el chupete con miel, leche condensada, bebidas chatarra ni azúcar; Asimismo, es importante iniciar precozmente el lavado dental.

Asegurar la unidad bucodentaria sana

Durante los primeros seis meses el pediatra debe revisar los distintos componentes de la unidad bucodentaria como el paladar, la lengua el frenillo sublingual o la existencia de dientes prenatales o supernumerarios, a fin de corregir alguna desviación de la normalidad o enviar al niño a un dentista especializado. Como la principal función de la boca en este período es asegurar el adecuado amamantamiento, hay que promover la lactancia exclusiva. Si el bebé no mama adecuada y oportunamente puede suceder que busque el dedo o un paño como sustituto. Por ello es necesario dedicar el tiempo necesario para fomentar la lactancia exclusiva. Si ha adoptado la maña de  succión digital, es mejor cambiarla por el chupete de entretención. También es importante fijarse en el reflujo gastro esofágico cuya relación con la mala calidad de la dentición es poco conocida.

En el segundo semestre de la vida hay que reforzar la idea de que los dientes de leche son tan importantes como los definitivos ya sea porque permiten el desarrollo del espacio maxilar o porque su indemnidad contribuye potentemente a asegurar una encía sana, que acompañará a la persona durante toda la vida. También es importante aconsejar a los padres que le den al niño fruta como manzanas, peras, membrillo o cochayuyo para que los muerda. Asimismo, hay que cambiar la consistencia de la papilla licuada a molida y, finalmente, picada, a medida que el desarrollo de la masticación / deglución vaya madurando. Se debe desaconsejar rotundamente el consumo de líquidos o mamaderas azucaradas y promover la ingesta de agua cocida, sin aditivos. Hay que enseñar a las madres a limpiar los dientes del bebé con cotonitos húmedos. Otro punto importante es anotar la fecha de la erupción de los dientes de leche y fijarse si existen líneas o bandas transversales en el esmalte, que indicarán que existió alguna enfermedad febril durante el embarazo o hipoxia en el momento del parto. Esta observación es muy importante, porque traduce un debilitamiento del esmalte tanto de los dientes caducos, como de los definitivos que a la fecha de la injuria eran embrionarios. En su oportunidad estos dientes definitivos también pueden eclosionar con daño en el esmalte.  Después del año de edad  hay que precisar si los incisivos, primeros molares y caninos salen con la secuencia correcta y articulan adecuadamente con sus homólogos.  Asimismo hay que asegurarse en los  grandes signos que darán un mal alineamiento de los dientes definitivos y, por consiguiente años de visitas al ortodoncista. Esto signos son: labio superior corto; frenillo sublingual, respiración bucal, mordida anterior y paladar ojival. La maloclusión se nota por la asincronía en la eclosión de los caninos, la asimetría de la línea media, el hábito de usar chupete o succión del pulgar y el ronquido nocturno.  Otros puntos igualmente importantes son educar al niño en no ingerir dulces, reforzar la comida cada vez más sólida, en lo posible con tenedor, que promuevan la masticación y la sistematización de la higiene dentaria, especialmente de los premolares, con agua bicarbonatada al 2%, o salina al 0.9 %, con movimientos de adelante para atrás, con cepillos cortos y suaves. Por últimos, hay que estar muy atentos a la aparición de las caries.

¿Cuándo llevar al niño al dentista?

Un criterio puede ser enviar al niño a control odontológico a los dos años de edad si se evidencia algún mal hábito, diente neonatal persistente, frenillo de implantación baja o caries incipientes. El control odontológico preventivo debiera hacerse a todos los niños entre los cuatro y 5  años.

En todo caso, más que señalar fechas precisas, que rara vez se cumplirán, es mejor establecer criterios de derivación, como:

  1. a) Riesgo de caries: escasa mineralización del esmalte; prematuridad; hipoxia perinatal; uso de biberón nocturno después del 1 ½ años; mala higiene bucal; entorno familiar con alto índice de caries.
  1. b) Alteraciones dentomaxilares: alteración cronológica en la erupción dentaria; mal hábito de succión; respiración bucal; disfunción motora del lactante; micrognatia; prognatismo.

 

Fluoración dentaria

 

La fluoración del agua potable ha sido la forma más eficiente, efectiva y económica de prevenir las caries en la población.

El flúor es un elemento que reacciona con el esmalte dentario, haciéndolo resistente al ácido que forma el estreptococo mutans, el primer paso para la formación de la carie. En Chile se fluorura el agua potable desde 1969, lográndose una menor incidencia de la enfermedad en los niños, aunque es difícil calcular su impacto preciso, porque junto a la fluoración se han implementado varias otras medidas que apuntan a la mejor salud oral de la población. Como el flúor actúa sobre la capa externa del esmalte, también es útil la aplicación tópica, por ejemplo incorporado en las pastas dentales. En cambio, no están indicadas las formas orales, ya sean tabletas o gotas, que superan mucho la dosis máxima de ingesta diaria, de alrededor de 1 parte por millón.  A los 6 años, cuando erupciona el 1er  molar permanente se aconseja hacer una fluoración tópica, en forma de barniz.