CÓLICOS EN EL LACTANTE

abril 28, 2020 - root - in category El Doctor lo dijo

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Doctor:

La guagua duerme de dia

y llora toda la noche,

Estamos extenuados…

 

Cuando un bebé llora inconsolablemente por varias noches seguidas, no tiene sueño, no siente hambre, ni tiene aspecto de enfermo y a la mañana siguiente amanece saludable y presenta una mirada enternecedora, lo más probable es que sufra de los incómodos cólicos primarios, que afectan a casi un tercio de los niños o niñitas, principalmente en el primer trimestre de vida.

La molestia no es menor. Ya la bronca fenomenal, pone a prueba tanto la paciencia de los padres como la de los vecinos, que se preguntarán si no se tratará de un caso de maltrato infantil.

Más que llorar, el niño grita. El síntoma se inicia hacia el atardecer en forma más bien brusca y sin motivo aparente. A pesar de los diversos intentos por calmarlo, el niño no encuentra consuelo hasta que, de manera también imprevista, el llanto cesa y el niño se queda dormido, ya bien entrada la madrugada. En este momento aparece otra inquietud familiar; imponer un silencio absoluto, no sea que el nenito se vaya a despertar y se reinicie la gritería. En las mañanas el niño está tranquilo, sonriente, como si no pasara nada.

Es usual que, durante las crisis, el bebé esté rígido, con la cara enrojecida, recoja las piernas, arquee la espalda y el abdomen esté distendido, lo que indica que el tragar aire – aerofagia – juega algún papel en el síntoma. El bebé no tiene fiebre ni vómitos de importancia. Las deposiciones son frecuentes y de características habituales para la edad.

El diagnóstico del cólico del lactante es clínico y se basa en la historia de llanto primario con las características que hemos descrito y la ausencia de alguna enfermedad dolorosa, como hernia inguinal incipiente, otitis, reflujo gastro esofágico u otra alteración. Es muy importante la experiencia del pediatra, a fin de no pedir exámenes innecesarios. Habiéndose descartado las causas orgánicas de dolor abdominal, lo definimos como cólico primario.

Como se trata de una situación que angustia mucho a los padres el pilar básico en el manejo es tranquilizarlos, saber darles seguridad, señalando los pasos que vamos a dar. Hay que despejar los sentimientos negativos que pueda generar un niño tan llorón, minimizando, así, la gran ansiedad familiar.

Hay que enseñar a los padres a alimentar al bebé tratando que ingiera la menor cantidad de aire posible durante la mamada o la toma del biberón. Son aconsejables mamadas más cortas y frecuentes. Es muy útil conseguir un buen eructo final y sobar la guatita con el niño acostado de espaldas en un ambiente abrigado.

El cólico primario desaparece luego de algunas semanas espontáneamente, requiriendo para su manejo algunas gotas anti aerofágicas y, rara vez, antiespasmódicos, administrados con mucha precaución.

En seguida revisaremos el cólico secundario a una alergia o intolerancia a la leche de vaca.

Si el niño con cólicos se alimenta al pecho, se debe considerar la posibilidad de una alergia a la proteína de la leche de vaca. En esta situación, partes de la proteína de la leche animal – los péptidos o grupos de amino ácidos – pueden pasar sin digerir a la leche materna y de ahí al bebé, desencadenandado una reacción de hipersensibilidad, alergia, mediada por inmunoglobulinas. El manejo más simple es que la madre suspenda la ingesta de leche de vaca durante una semana y ver si disminuyen los llantos / cólicos del bebé. Si nuestra sospecha es cierta, bastará que la madre vuelva a ingerir leche de vaca para que se reinicie el malestar del bebé.

Aclarado este punto, habremos adelantado un montón. El bebé se alimentará con leches hidrolizadas. Muchas madres optan por leches vegetales, como de almendra o soya, mucho más económicas.

La suspensión de la leche de vaca es un paso que se debe medir cuidadosamente, ya que significa que el niño no recibirá este alimento durante 4 a 6 meses.

Alergia o intolerancia a algunos de los componentes de la leche de vaca son conceptos diferentes, que se dan en distintos períodos de la vida infantil, si bien ambos comparten el síntoma del cólico infantil.

En la alergia la proteína de la leche de vaca no es necesario que la guagua esté recibiendo un biberón, como lo explicamos. Las molestias sobrepasan la barrera digestiva y usualmente existen molestias respiratorias que pueden simular un asma y lesiones atópicas en la piel, porque existe un componente inmunitario que afecta a todo el organismo.

En la intolerancia, en cambio, hay una carencia de una enzima digestiva que impide la adecuada digestión de la lactosa de la leche de vaca u otros productos hechas con leche. Hay cólicos, motivo de esta crónica y diarrea, pero no existen los síntomas extra digestivos de la alergia. No hay un proceso inmunitario de por medio.